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lunes, 11 de julio de 2011

SI UN NIÑO VIVE...

 No consigo averiguar quién es el autor de "Si un niño vive...",  pero hace tiempo que tenía ganas de ponerlo.
Espero que nos haga parar un momentito y reflexionar.


 Si un niño vive criticado aprende a condenar.
 Si un niño vive con hostilidad aprende a pelear.
 Si un niño vive avergonzado aprende a sentirse culpable.
 Si un niño vive en tolerancia aprende a ser tolerante.
 Si un niño vive con estimulo aprende a confiar.
 Si un niño vive apreciado aprende a apreciar.
 Si un niño vive en equidad aprende a ser justo.
 Si un niño vive con seguridad aprende a tener fe.
 Si un niño vive con aprobación aprende a quererse.
 Si un niño vive con aceptación y amistad aprende a hallar amor en el mundo. 


viernes, 17 de junio de 2011

TRAMPA PARA QUINCEAÑERAS

Era la época en que todas las chicas teníamos un cuaderno, ese cuaderno con dibujos o pegatinas en la pasta (no había tantas monadas como hay hoy, y teníamos que currárnoslo nosotras mismas), y en él, con la mejor letra, íbamos copiando poesías que nos llegaban al alma. Poesías de amor, de amistad, de desengaño. Nos pasábamos los cuadernos y copiábamos unas a las otras los que más nos gustaban. Yo todavía tengo por ahí
el mío, un cuaderno de pastas azules con las hojas amarillentas.
Las poesías eran del tipo:

Dicen que el negro es feo
y yo creo que no es verdad,
pues los besos más bonitos
se dan en la oscuridad.

   Y yo, que no confesaba ni bajo tortura que llevaba en la sangre el virus de las letras, que escondía mi "cualidad" como si se tratara de una enfermedad vergonzante, tampoco me atrevía a hablar de mis poetas. Las chicas, y los chicos, me habían mirado ya en primaria como a un bicho raro, así que yo me esforzaba en ser como todos, nada de lecturas a mansalva y mucho menos de Bécquer, Campoamor, Neruda...
   Pero les tendía mi pequeña trampa. Y entre las poesías de mi cuaderno, yo insertaba poemas de Bécquer, como si fueran letrillas populares, y cada vez que alguna chica las iba eligiendo cuidadosamente para pasarlas a su cuaderno, me sentía como el sembrador que mezcla orquídeas entre las margaritas, en secreto, sólo por verlas florecer en su esplendor.


   Aquí están aquellas estrofas que yo insertaba, a traición, viéndolas las más adecuadas para quinceañeras románticas que no quieren saber nada de la Aburrida Gente Seria que nos hacían estudiar en los libros.


Sabe, si alguna vez tus labios rojos
quema invisible atmósfera abrasada,
que el alma que hablar puede con los ojos
también puede besar con la mirada.




               


   Hoy la Tierra y los cielos me sonríen;
hoy llega al fondo de mi alma el sol.
Hoy le he visto. Le he visto y me ha mirado...
¡Hoy creo en Dios!










Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y se enjugó su llanto
y la frase en mis labios expiró.

Yo voy por un camino; ella por otro.
Pero, al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: ¿por qué no hablé aquel día?
Y ella dirá: ¿por qué no lloré yo...?





¡No me admiró tu olvido! Aunque de un día
me admiró tu cariño mucho más.
Porque lo que hay en mí que vale algo,
eso... ¡ni lo pudiste sospechar!




Por una mirada, un mundo.
Por una sonrisa, un cielo.
Por un beso... ¡yo no sé
qué te diera por un beso!





Me ha herido recatándose en las sombras,
sellando con un beso su traición.
Los brazos me echó al cuello, y por la espalda
partióme a sangre fría el corazón.

Y ella prosigue alegre su camino:
feliz, risueña, impávida... ¿Y por qué?:
Porque no brota sangre de la herida.
¡Porque el muerto está en pie!






Los suspiros son aire y van al aire.
Las lágrimas son agua y van al mar.
Dime, mujer: cuando un amor se olvida,
¿sabes tú adónde va?








Alguna vez la encuentro por el mundo,
y pasa junto a mí.
Y pasa sonriéndose, y yo digo:
¿cómo puede reír?

Luego asoma a mi labio otra sonrisa,
máscara del dolor.
Y entonces pienso: ¡acaso ella se ríe
como me río yo!





Podrá nublarse el sol eternamente.
Podrá secarse en un instante el mar.
Podrá romperse el eje de la Tierra
como un débil cristal.
¡Todo sucederá! Podrá la muerte
cubrirme con su fúnebre crespón.
Pero jamás en mí podrá apagarse
la llama de tu amor.




Es cuestión de palabras, y no obstante
ni tú ni yo jamás
después de lo pasado, convendremos
en quién la culpa está.

¡Lástima que el Amor, un diccionario
no tenga, donde hallar
cuándo el orgullo es simplemente orgullo,
y cuándo es dignidad!



  Y por último, otro que nadie copió nunca, me entristecía que no les pareciera adecuado para sus cuadernos; quizá con el paso de los años sí que les hubiera llegado mejor, porque es, ¿afortunadamente?, muy certero:

Como guarda el avaro su tesoro,
guardaba mi dolor.
Yo quería probar que hay algo eterno
a la que eterno me juró su amor.

Mas hoy le llamo en vano, y oigo al tiempo
que le agotó, decir:
¡ah, barro miserable! Eternamente
no podrás ni aún sufrir.


Vino y rosas para el Poeta que más me hizo soñar
y que siempre, siempre, irá conmigo
porque lo llevo tatuado a fuego y oro en el corazón.

POR  BECQUER: ¡chin, chin!


martes, 14 de junio de 2011

                                         Al perderte yo a ti
 tú y yo hemos perdido:
yo porque tú eras lo que yo más amaba
y tú porque yo era el que te amaba más.

Mas de nosotros dos
 tú pierdes más que yo:
porque yo podré amar a otras como te amaba a ti
pero a ti no te amarán como te amaba yo.
                                            Ernesto Cardenal



jueves, 9 de junio de 2011

Leí esta estrofa hace años, en un libro de Ágatha Christie (la adoro); no mencionaba al autor y no he podido encontrarlo, pero en este extraño mundo en el que nos movemos me siento así, y hoy me ha venido a la cabeza, como a veces nos vienen esas cosas, sin un por qué, y me apresuro a compartirla con todos los "navegantes" que se sientan también identificados.


Barcos que se cruzan en la noche
y hablan entre sí al pasar...
Solamente una voz lejana
y una luz distante
en la oscuridad...


domingo, 5 de junio de 2011


LA SOLEDAD SONORA

Pájaro errante y lírico, que en esta floreciente
soledad de domingo, vagas por mis jardines,
del árbol a la hierba, de la hierba a la fuente
llena de hojas de oro y caídos jazmines...

¿Qué es lo que tu voz débil dice al sol de la tarde
que sueña dulcemente en la cristalería?
¿Eres, como yo, triste, solitario y cobarde,
hermano del silencio y la melancolía?

¿Tienes una ilusión que cantar al olvido?
¿Una nostalgia eterna que mandar al ocaso?
¿Un corazón sin nadie, tembloroso, vestido
de hojas secas, de oro, de jazmín y de raso?

Juan Ramón Jiménez


   En esta "soledad de domingo" me ha hechizado este poema de Juan Ramón que, lo confieso, no conocía. Cogí un libro suyo al azar, empecé a leer... ya volveré con algunas otras poesías suyas, porque las hay que te hacen sentir tan, tan identificado.
   Y, como cada domingo, estoy triste pero esta vez me siento acompañada y así la tristeza es más dulce, más llevadera.
  He tenido una semana extraña, he atisbado un poco entre mi niebla y me he atrevido a entrar y dejar mis pensamientos en algunos de vuestros blogs, y me habéis respondido, y me he sentido muy, muy ilusionada, a pesar de que a veces me da miedo de todo y echaría de nuevo a correr para arroparme en esa niebla que lo desdibuja todo y que por eso me gusta.
  ¿Sabéis...? También Niebla es un pueblo, en el que yo me crié, un pueblecito de Huelva que tiene más magia para mí que Hogwart, pero otro día os hablaré de mi Niebla con mayúsculas, cuando mi corazón pueda soportar esa nostalgia de la infancia que me come.
   Niebla pueblo, niebla brumosa... las dos son lo mismo: un sueño para soñar, un refugio.


   
Ésta es Niebla cuando el sol se oculta tras sus murallas dormidas...
No podéis imaginar cuánto amo a este pueblo,
lo que siento por Niebla y por el río Tinto,
donde quedaron mis sueños de niña
y el fantasma de la que fui, los que fuimos, sigue vagando 
envuelto en una cálida capa de la felicidad inocente que nunca volverá.


viernes, 3 de junio de 2011





CULTIVO UNA ROSA BLANCA

Cultivo una rosa blanca
en julio como en enero
para el amigo sincero
que me da su mano franca.
 
Y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo,
cardo ni ortiga cultivo:
cultivo una rosa blanca...

José Martí, el Apóstol de la República de Cuba






sábado, 28 de mayo de 2011

leído en "Pollyanna Crece", de Eleanor H.Porter



Los placeres residen donde nadie esperara
encontrarlos; no hay hoja que del árbol descienda
seca y triste, sin una lisonjera alegría
expresiva y callada para aquel que la entienda...



viernes, 27 de mayo de 2011

Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.

Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.

Tristes armas
si no son la palabras.
Tristes, tristes.

                   Miguel Hernández

martes, 24 de mayo de 2011

ARTE POÉTICA José Ángel Buesa

Arte poética
Ama tu verso, y ama sabiamente tu vida,
la estrofa que más vive, siempre es la más vivida.

Un mal verso supera la más perfecta prosa,
aunque en prosa y en verso digas la misma cosa.

Así como el exceso de virtud hace el vicio,
el exceso de arte llega a ser artificio.

Escribe de tal modo que te entienda la gente,
igual si es ignorante que si es indiferente.

Cumple la ley suprema de desdeñarlas todas,
sobre el cuerpo desnudo no envejecen las modas.

Y sobre todo, en arte y vida, sé diverso,
pues solo así tu mente revivirá en tu verso.

lunes, 23 de mayo de 2011

                   Quise ser... ¿para qué? Quise llegar, gozoso,

                     al centro de la esfera de todo lo que existe.

                     Quise llevar la risa como lo más hermoso...

                      He muerto sonriente, serenamente triste...

                                                                                           Miguel Hernández
                                                 

sábado, 21 de mayo de 2011

A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota.
                         Madre Teresa de Calcuta

miércoles, 16 de marzo de 2011

        La higuera

Porque es áspera y fea,
porque todas sus ramas son grises
yo le tengo piedad a la higuera.

En mi quinta hay cien árboles bellos,
ciruelos redondos,
limoneros rectos
y naranjos de brotes lustrosos.

En las primaveras
todos ellos se cubren de flores
en torno a la higuera.
Y la pobre parece tan triste
con sus gajos torcidos, que nunca
de apretados capullos se viste...

Por eso,
cada vez que yo paso a su lado
digo, procurando
hacer dulce y alegre mi acento:
"Es la higuera el mas bello
de los árboles todos del huerto".

Si ella escucha,
si comprende el idioma en que hablo,
¡Que dulzura tan honda hará nido
en su alma sensible de árbol!

Y tal vez, a la noche,
cuando el viento abanique su copa,
embriagada de gozo le cuente:
"Hoy a mí me dijeron hermosa".


                                         Juana de Ibarbourou

miércoles, 9 de marzo de 2011

EL SECRETO DE POLICHINELA



   Un secreto de Polichinela es aquel que todo el mundo conoce y, de puro conocido, pierde el interés hasta que llega el momento en que los recién llegados jamás han  oído hablar de él. El peluquín de Íñigo (¿el qué? ¿de quién?) fue un secreto de Polichinela, aunque justo es reconocer que secretos de ese tipo ¿qué más dan?                                                                                                          
   Mas es muy triste comprobar cómo tantas palabras inmortales, eternas, irrepetibles, también se han convertido en secreto de Polichinela. Quizá no sirva  de mucho revivirlas aquí, pero ¿sabéis?: creo que me basta con que una sola  persona descubra de pronto (como me ocurre a veces a mí gracias a vuestros       blogs) entre miles de páginas al viento, uno de estos poemas, un simple verso que  le llegue, y que necesite repetirlo en voz baja, despacio. Poemas que antes aparecían constantemente en los libros de Lectura obligatorios (¿recordáis Senda, o Caracolito...?) y que todos repetíamos, a veces  calificándolos de             "demasiado poético" o "romántico tirando a cursi", pero que en algún momento, a escondidas, nos arrancaban una lágrima.                                                                 
   El primero, del que quizá sólo recordéis, si acaso, un verso, tiene que ser el de   mi Poeta, el de las golondrinas que volverán... pero no volverán... como el tiempo. 







Volverán las oscuras golondrinas
de tu balcón sus nidos a colgar.
Y otra vez con el ala en los cristales
jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres,
ésas... no volverán.

Volverán las tupidas madreselvas
de tu balcón sus tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aún más hermosas,
sus flores abrirán.

Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas miránbamos temblar
y caer, como lágrimas del día, 
ésas... no volverán.

Volverán del amor, en tus oídos,
las palabras ardientes a sonar.
Tu corazón, de su profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y ardiente, y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido... desengáñate:
así ¡no te querrán!
  
                                      G. A. Bécquer 
                                           Al atardecer de la vida
                                             nos examinaremos del amor.
                                                             S. Juan de la Cruz

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Ana Vega Burgos
anavegaburgos,@hotmail.com